Una conciliación obligatoria de último momento frenó la medida de fuerza, pero el conflicto salarial permanece abierto. Los trabajadores advierten que lo que cobran no alcanza para llegar a mitad de mes.
El Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas de Salta (SOEVA) estaba en plena organización del paro nacional convocado por la Federación (FOEVA) cuando la Secretaría de Trabajo de la Nación dictó la conciliación obligatoria y frenó la medida. El detonante fue el fracaso de las paritarias: las cámaras empresariales ofrecieron apenas un 1% de aumento para personal de bodega y un 0,5% para trabajadores de viña.
Samuel López, secretario general del SOEVA, fue contundente al describir el estado del sector: «Lo que se cobra hoy no alcanza ni para llegar a mitad de mes. La familia vitivinícola está muy cansada, muy molesta». El dirigente calificó la propuesta patronal de «miserable» y «absurda», y destacó que los afiliados estaban decididos a sostener el paro para hacerse escuchar en todo el país.
El gremio reclama un aumento cercano al 3%, aunque el propio López reconoció que esa cifra queda corta frente al costo de vida. La limitante, explicó, es el techo que impone el Ministerio de Trabajo: «Si se llega a arreglar un porcentaje más elevado, no te lo homologa». Pese a la conciliación, varios trabajadores querían continuar con la protesta, lo que refleja el malestar profundo en el sector.
Según publicó Nuevo Diario, la suspensión del paro no cierra el conflicto. La Federación continuará en las negociaciones nacionales exigiendo un incremento que permita cubrir la canasta familiar, y mantiene en pie la posibilidad de nuevas medidas de fuerza mientras las propuestas empresariales no mejoren.
