Sáenz propuso que los peregrinos ocupen un lugar de privilegio en la Procesión, detrás del Señor y la Virgen del Milagro

En la antesala de los días más solemnes de la mayor festividad religiosa del norte argentino, el gobernador Gustavo Sáenz impulsó una iniciativa que busca generar un cambio radical en la organización de la Procesión del próximo 15 de septiembre. El mandatario provincial propuso de manera pública que los peregrinos que llegan caminando desde los puntos más recónditos de la provincia de Salta dejen de ser postergados a los sectores traseros del recorrido y ocupen, en cambio, un lugar privilegiado de cercanía junto a las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro. 

 

“Nosotros acompañamos, los privilegiados deben ser ellos” 

El anuncio de Sáenz se dio en el marco de la visita de las Sagradas Imágenes a la Casa de Gobierno. Allí, el gobernador compartió su visión sobre la necesidad de reformular el ordenamiento civil de la marcha para priorizar el sacrificio de los fieles por sobre las jerarquías políticas.

Sáenz recordó además que durante su gestión ya modificó algunas costumbres tradicionales que dividían el espectro político en el plano religioso: “Yo salgo con el Señor del Milagro y vuelvo con la Virgen. Antes, el oficialismo siempre salía con el Señor y la oposición con la Virgen. Yo cambié eso porque son unión, esperanza y fe, y somos todos los salteños. Así que ahora le pedí por los peregrinos, que sean ellos los privilegiados y no nosotros; nosotros acompañamos a los peregrinos”, detalló. 

El debate de fondo: el protocolo político versus el sacrificio popular 

El histórico orden de la procesión responde a una herencia teológica e institucional en la que las autoridades civiles caminan adelante para representar el pacto fundacional y formal de un pueblo ante sus patronos. Sin embargo, para gran parte de la feligresía salteña, ese esquema organizativo termina invisibilizando el rostro más vivo del Milagro: los pies llagados de quienes bajan de los cerros, de la Puna y de las zonas más vulnerables y alejadas de la provincia. 

Desde una perspectiva espiritual, la Iglesia enseña que ante Dios no existen jerarquías de poder, sino de entrega. Por este motivo, diversos sectores comunitarios coinciden en que priorizar el paso de las delegaciones de peregrinos junto a las autoridades eclesiásticas no constituiría un desaire a las instituciones del Estado, sino una ratificación de que la verdadera fuerza e identidad de Salta reside en el sacrificio de su gente creyente y no en la exclusividad de los despachos oficiales. 

Con el pedido formal ya radicado ante las autoridades eclesiásticas del Arzobispado, la gran incógnita se develará el próximo 15 de setiembre: ese día se verá si la propuesta gubernamental prospera o queda sólo en una expresión para la prensa. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *