River Plate llega a la final con cuatro futbolistas tocados y una defensa en emergencia

La clasificación de River a la final del Torneo Apertura dejó una escena incómoda que se repitió varias veces durante la noche frente a Rosario Central: jugadores titulares pidiendo el cambio por problemas físicos. El cuerpo técnico de Eduardo Coudet terminó el partido con preocupación por el estado de cuatro futbolistas importantes y con un plantel exigido por la acumulación de partidos decisivos.

La baja más sensible apareció rápidamente durante la semifinal. Sebastián Driussi abandonó el campo a los 13 minutos y se retiró visiblemente afectado después de una infracción de Franco Ibarra. Los estudios confirmaron un esguince en el ligamento colateral medial derecho, lesión que lo dejó automáticamente afuera de la final frente a Belgrano en Córdoba.

El caso de Aníbal Moreno tuvo un desarrollo distinto, aunque terminó con el mismo diagnóstico. El mediocampista sintió una molestia en la rodilla derecha durante el segundo tiempo, pidió el cambio y se sentó en el banco con claros gestos de dolor. Minutos después recibió hielo en la zona afectada y quedó descartado para el partido decisivo en el Mario Alberto Kempes.

Las dificultades físicas también alcanzaron a los laterales titulares. Gonzalo Montiel había llegado con lo justo a la semifinal después de una sobrecarga sufrida durante la entrada en calor del cruce ante Gimnasia. Frente a Rosario Central apenas resistió un tiempo y terminó reemplazado por Fabricio Bustos.

Los estudios posteriores revelaron un desgarro en el cuádriceps izquierdo, una lesión que no solo complica su presencia en la final sino que además instala dudas respecto de su recuperación para el próximo Mundial. El lateral incluso había fallado un penal antes de abandonar el encuentro.

La situación de Marcos Acuña parece menos grave, aunque igualmente mantiene en alerta al cuerpo técnico. El defensor arrastra una sobrecarga en el isquiotibial derecho desde el partido ante Gimnasia y tampoco logró responder bien durante las pruebas previas a la semifinal. Por eso comenzó en el banco y recién ingresó en el tramo final del partido ante Central.

El desgaste físico aparece como una de las explicaciones principales para la seguidilla de lesiones. River disputó cinco encuentros en apenas 16 días durante mayo y casi todos con mayoría de titulares. A esa carga se sumó el alargue frente a San Lorenzo en octavos de final, un partido donde el equipo corrió durante varios minutos desde atrás en el marcador.

El calendario tampoco ofrece demasiado margen de recuperación. Después de la final ante Belgrano, el equipo deberá cerrar la fase de grupos de la Copa Sudamericana con la clasificación todavía sin asegurar. River necesita resultados para avanzar como líder del Grupo H y afrontará esos compromisos con varias ausencias importantes.

En el cuerpo técnico existe cierta expectativa con la evolución de Driussi y Moreno para la pretemporada, aunque ambos quedaron descartados para el cierre del Apertura. Acuña, en cambio, mantiene chances concretas de estar disponible el domingo, mientras que Montiel atraviesa el panorama más complejo entre los futbolistas lesionados.

La final frente a Belgrano se jugará el domingo desde las 15.30 en Córdoba y River llegará condicionado por un plantel reducido desde lo físico en una de las semanas más exigentes de la temporada.

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