El Fondo Monetario Internacional informó que el directorio del organismo discutirá la semana próxima la revisión de metas del programa financiero argentino, lo que habilitará a la autorización de un nuevo desembolso de US$ 1.000 millones para reforzar las reservas del Banco Central. Así lo confirmó este jueves la vocera del FMI, Julie Kozack, en su habitual conferencia semanal.
El acuerdo técnico necesario para esa aprobación fue anunciado el pasado 15 de abril durante las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington.
Kozack no confirmó la fecha exacta en que se realizará el giro que el equipo económico de Luis Caputo utilizará para el repago de la deuda con el Fondo. No obstante, según fuentes del Gobierno, podría ser el miércoles 20 de mayo.
Kozack elogió el “plan de estabilización” de Milei
Kozack elogió “el plan de estabilización de las autoridades” argentinas al afirmar que “continúa dando resultados importantes”. En ese sentido, aseguró que “el impulso reformista” de Milei “ha ganado fuerza más recientemente”.
Además, resaltó que el país registró “una reducción importante en las tasas de pobreza, que ahora están por debajo del 30%, un mínimo en siete años”.
Según explicó, las conversaciones para alcanzar el acuerdo técnico con la Argentina estuvieron enfocadas en “políticas para equilibrar adecuadamente la desinflación, la estabilidad externa y los objetivos de crecimiento” y apunta a que Argentina retome “el acceso oportuno y duradero a los mercados internacionales de capital”.
El riesgo país argentino volvió a la zona de los 500 puntos, algo que para el Gobierno no es suficiente para volver a Wall Street y buscar financiamiento en dólares.
Kozack dijo que “en el plano fiscal, el déficit cero seguirá siendo el pilar fundamental del programa, en línea con un superávit primario del 1,4% del PBI este año y respaldado por un control del gasto “riguroso y continuo”.
En cuanto al frente externo, se proyecta que las reservas internacionales netas aumenten en al menos US$8.000 millones en 2026, mediante “financiamiento” en dólares y las compras de divisas por al menos US$10.000 millones este año.
