Deterioro en ventas, empleo y rentabilidad, así se configura el panorama que atraviesan hoy las pequeñas y medianas empresas del país. Tras dos años de gestión de La Libertad Avanza (LLA), el cuadro financiero se agravó al punto de que más del 10% de los empresarios admite que podría cerrar su negocio antes de fin de año.
La rentabilidad sigue en caída. Así se ve, desde adentro, la realidad que golpea a las pymes. Seis de cada diez ya trabajan sin márgenes positivos y casi un cuarto directamente pierde dinero incluso operando. Con precios y ventas que corren por debajo de los costos, cuatro de cada diez empresas se sostienen endeudándose para pagar impuestos o cubrir salarios, no para inversiones productivas.
En paralelo, el tejido productivo continúa achicándose: en los últimos 20 meses se perdieron más de 300.000 empleos formales y el país acumula una merma de más de 19.000 empresas registradas. Sin señales claras de reversión, las pymes advierten que si no cambia el rumbo del actual programa económico será difícil que recuperen su rol en el PBI y en la generación de trabajo digno.
Margen en caída libre y riesgo de cierre
Mientras la actividad económica se sostiene atada a la expansión financiera y extractiva, el aparato productivo y el empleo formal se derrumban de forma sostenida. Al respecto, nuevos datos dan cuenta del panorama especialmente preocupante para las pymes del país. Según se conoció, 6 de cada 10 empresas trabajan sin rentabilidad y más del 24% pierde dinero incluso operando. Esta situación agravó el riesgo financiero: el 13% de los empresarios advirtió que podría cerrar su negocio antes de fin de año.
¿Cómo se llegó a esta situación? Un aspecto relevante tiene que ver con que se agudiza la tensión en los precios, costos y rentabilidad. Así, el 88% de las empresas sufrió aumentos de costos, mientras que el 74% se vio obligada a subir precios. Sin embargo, “los incrementos no alcanzaron a compensar la inflación”. Así se desprende de un relevamiento presentado por la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) donde se detalló que los costos crecieron 18,3% en promedio frente a un 15,2% de aumento en precios, lo que comprimió los márgenes de rentabilidad.
A esto se suma otro factor destacado por las propias firmas vinculado al fuerte endeudamiento que debieron afrontar para intentar subsistir en el negocio. En concreto, el 28,5% se endeudó para reponer capital de trabajo, el 21,3% para pagar impuestos y el 20,5% para afrontar salarios o aguinaldos. “La mayoría de los casos no estuvo vinculada a inversiones productivas, sino a la búsqueda de sostener la actividad básica ante la falta de liquidez”, sostuvo el informe.
Un tercer punto que se suma a la situación de costos y deuda creciente refiere a una cadena de pagos cada vez más tensionada: el 59% de las empresas indicó que sus clientes extendieron los plazos de cobro unilateralmente, y el 47% señaló un aumento del incumplimiento. En promedio, las pymes financian a sus clientes durante 37 días, mientras que pagan a proveedores a 30 días, lo que refleja “una cadena de pagos cada vez más ajustada”.
